

El muelle se queda siempre a la espera de su salvación. Si volvemos o no, sus cientos de años sabrán seguir clavados en la orilla. De pronto viene la sensación de que se está esperando un barco desde el mar. La inmensidad es parte de la caminata y se deja sentir en la brisa. Nos da un cierto orgullo tomarnos una foto a las cinco de la tarde para sentir que estuvimos en el mismo sitio que el poeta Pablo. En el mismo sitio, que no significa
en el mismo lugar.
2 comentarios:
La inmensidad,
la belleza,
el contraste,
EL ASOMBRO.-
1 abrazo
Si, el asombro.
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